miércoles, 4 de febrero de 2015

La Oscuridad

“Buenas noches cariño” , así es como la madre se despide de su hijo , el pequeño Marco, un niño de 4 años , inocente, que disfruta de la simpleza de las cosas, solo buscaba la diversión en todo lo que podía.
Ella apaga la luz de su cuarto y la oscuridad aparece en toda la casa, ¿sabes a lo que te enfrentas?, cuando las luces se apagan te sumerges en un océano, rodeado por lo que no sabes si son las mas espeluznantes creaciones de tu imaginación, o si la realidad es lo bastante retorcida como para que existan semejantes cosas.
Frente a toda esta oscuridad, cuando el reloj se acercaba a las 3 de la mañana el pequeño Marco abre sus ojos, observando la inmensidad de este mar, podía distinguir el brillo de algunos de sus juguetes, que seguían donde el los dejo en la tarde… obviamente ordenados en su repisa, pero no despertó por mera casualidad, la leche no fue suficiente para él debido a que seguía con apetito.
No lo dudo ningún segundo, tiro las sabanas lo mas atrás que pudo y se levanto de un salto, tomo su osito de peluche del brazo y lo arrastro por el suelo mientras bajaba los escalones para llegar a la planta baja de su casa. Una vez allí miro de lado a lado, no podía distinguir nada solo veía sombras que sabía que eran de los sillones, pero no concretamente cual él solo siguió su camino y se dirigió a la cocina para poder tomar un vaso de leche.
Llego a lo que parecía la cocina, empujo una caja de leche para poder subirse y así prender la luz, ahora sí, podía distinguir todo lo que ahí había. Siguió moviendo la caja para abrir el refrigerador y sacar la caja de leche, luego repitió el mismo proceso de mover la caja pero para obtener un vaso. Con su vaso de leche el se sentó en la mesa que había allí, y se puso a charlar con su osito, le contaba lo que harían mañana, era el día de salir de paseo por el parque, era una adorable escena que se vio irrumpida.
Silenciosamente mientras ellos hablaban una pelota apareció rodando, suavemente, el pequeño bajo de la silla y se acerco, sorprendido no sabia de donde venia, se agacho para recogerla, y al levantarse contemplo lo que había al frente, oscuridad, una gigantesca oscuridad, era algo distinto a las otras veces, esta vez algo había ahí, no sabia que.
Corrió de prisa donde su osito lo abrazo y volvió donde la pelota estaba, miraron otra vez hacia allá , parecía no haber nada, puse la pelota en el suelo y la empujo para devolverla de donde venia, se perdió en la oscuridad, fue nuevamente con su osito a tomar la leche cuando la pelota regreso, esta vez boteando, a pesar de sus 4 años el sabia que alguien la arrojo, se acerco una vez mas para ese limite entre la luz y la oscuridad tratando de hablar con alguien , pero nadie le contestaba, en ese mismo momento la luz de la cocina se apago, quedando completamente solo con su osito en la infinidad de la oscuridad.
Miraba a todos lados, pero solo había oscuridad y ya nada ni nadie era capaz de ayudarlo, algo esta le hacia temer, le hacia desconfiar de todo, no se sentía seguro comenzó a correr por lo que parecía un pasillo pero que nunca acaba, por mas que intentaba no podía encontrar el camino para volver a su pieza o a la de sus padres.
La desesperación comenzó, y con ella el llanto, el pequeño Marco no sabia que hacer solo abrazo a su osito, para sentirse acompañado, pero no seria la única compañía que tendría el distinguía un brillo al fondo de ese pasillo, sus juguetes pensó el, se acerco ingenuamente pero aquel brillo se comenzó a acercar y a hacer sonidos raros, fue ahí que se percato de que no eran sus juguetes, y aquellas sombras se arrojaron encima de el para atraparlo, pero consiguió arrojarles su osito y escapar.
Subió las escaleras lo mas rápido posible y se sentó en su cama a llorar, no entendía que fue lo que ocurrió, vio en su puerta la sombra de un sujeto alto, que vestía una túnica y que la capucha que usaba le cubría el rostro, el pequeño se puso en la esquina de su cama llorando, y el sujeto se sentó a su lado y dijo:
“Cierra los ojos y la oscuridad desaparecerá”
y así fue como el cerro sus ojos…
A la mañana siguiente, los padres buscaron en toda la casa sin suerte, y la cama de su hijo totalmente cortada y sus sabanas desgarradas, sus padres no podían estar mas acabados… mientras ellos estaban en el living de su casa desconsolados tratando de asimilar lo ocurrido, suena el timbre de la casa, corriendo salen a ver si el pequeño había regresado, pero solo había un osito de peluche que en su pecho tenia escrito con sangre:
“Cierra los ojos y la oscuridad desaparecerá”

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